10 errores imperdonables en una entrevista de trabajo

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Ser citado a una entrevista de trabajo es una muestra de que tu CV ha pasado la barrera y tu candidatura ha superado a la gran cantidad de aspirantes al puesto.

Desafortunadamente hay personas que desperdician esa oportunidad, debido a que cometen alguno de estos diez errores durante esta parte del proceso de reclutamiento.

1. Llegar tarde

No hay peor imagen que puedas dar, que la de ser un impuntual, y llegar tarde a la entrevista. Es vital que lo comprendas: Justo igual que tú hay más candidatos esperando a ser atendidos, por lo que, si llegas tarde, puede que reciban a alguien más, incluso no ser recibido o retrasar el resto de la agenda prevista.

Si por motivos ajenos a ti, llegas tarde, informa siempre de la situación, ofrece sinceras disculpas e intenta concertar de nuevo la cita.

Lo importante es que el reclutador vea que tienes ganas de formar parte del equipo y sepa que el retraso es por algún motivo justificable.  

2. Llegar demasiado temprano

Asistir antes de tiempo también puede complicar la agenda del reclutador y hacer que lo considere como un aspecto negativo, ya que llegar antes no es ser puntual.

Está bien llegar con tiempo por si encuentras tráfico o la empresa es muy grande y tienes que pasar diferentes controles que te puedan retrasar, pero calcula para que sean unos cinco minutos antes y así llegar a la hora prevista de la entrevista.

Si llegas 20 minutos antes puedes ocuparlos para ir al baño a arreglar tu ropa, tu cabello, tal vez buscar un lugar dónde esperar, ya sea para tomar un café o un té y esperar a tu turno. De este modo demuestras interés, pero no infieres en el resto de las actividades del gestor.

¿Por qué es tan importante la puntualidad?

Llegar a la hora acordada demuestra interés y capacidad de compromiso. Este comportamiento es lo que el reclutador valorará y el que esperará de ti durante tu ciclo en la empresa. Las primeras impresiones cuentan, así que no desperdicies la oportunidad que tienes por llegar tarde.

3. Aparecer desaliñado

Cualquier aspecto puede ser juzgado en una entrevista. Del mismo modo que tu actitud y apariencia muestran o no respeto e interés por el proceso.

Los reclutadores afirman que hay mucha gente que aparece desaliñada, con la ropa sucia y arrugada y vistiendo de manera inapropiada. Estos quedan descartados de forma automática, pues se crea la duda de que, si para una entrevista de empleo se visten así, cuando vengan a trabajar, ¿cómo asistirán?

Presentarte aseado y con ropa adecuada es una de las condiciones indispensables para asistir a una entrevista.

4. No llevar una copia de tu CV

En un mundo ideal no se usaría papel y el reclutador tendría tu currículum, pero hay veces que eso no sucede. Para que la entrevista no se pare, es mejor que siempre que acudas a una entrevista lleves contigo tu currículum vitae impreso. Esas copias pueden ayudarte a ganar puntos y muestran que estás dispuesto y preparado para cualquier incidente.

Cómo afrontas los problemas eventuales también puede ayudar al reclutador a saber qué habilidades tienes y con qué recursos cuentas.

5. Falta de contacto visual

No mirar a los ojos es síntoma de que mientes o evades las preguntas.

Hay gente que es tímida e introvertida, pero en una entrevista debes mostrarte confiando y mirar a tu interlocutor cuando hable contigo. Responder evitando la mirada dará una imagen negativa y hará que el reclutador desconfíe de ti.

Recuerda también que el lenguaje no verbal da información y este se suele producir de forma automática, sin que tú seas consciente.

Por ese motivo, te recomendamos que practiques delante de un espejo y respondas a las preguntas siempre mirando a los ojos de tu interlocutor.

6. Hablar de ti y de tu vida

Responde a todas las preguntas que te hagan y céntrate en usar las respuestas para crear una imagen: tú trabajando allí.

La entrevista es para conocerte un poco mejor, para saber por qué eres la persona idónea para ese puesto; qué habilidades tienes y qué conocimientos, eso que puede ayudar a la empresa a conseguir sus objetivos.

Con la meta en mente, da respuestas que ayuden a ver cómo empatas tú en la vacante y qué puedes aportar.

Es aconsejable que los temas personales los dejes en casa y que focalices tu energía solo en el plano laboral. Si te preguntan sobre tu vida personal, entonces responde con sinceridad, pero en el resto de los detalles, que tengan que ver más con tu vida profesional.

7. Ir sin los deberes hechos

Parecer que vas poco preparado será una bandera roja difícil de superar. Antes de asistir a la empresa, conoce un poco el sector, la compañía, sus últimos proyectos y otros datos que puedan ser útiles para demostrar tu interés en el área o en el trabajo en concreto.

Recuerda consultar la vacante y saber realmente qué esperan de ti, de este modo, no te tomarán desprevenido y podrás preparar mejor las respuestas que quieras dar.

La preparación previa te ayudará a dar ejemplos prácticos y claros de por qué tú eres el profesional ideal para la empresa.

8. ¿Tienes alguna pregunta?

Hacer preguntas también demostrará interés, así que prepara unas cuantas. Es un diálogo y tanto la empresa como tu pueden conocerse mejor y saber lo que esperan el uno del otro.

Las preguntas que realices revelan también qué piensas y qué tan importante es para ti conseguir ese empleo.

No tener ninguna pregunta preparada es una señal de qué no eres curioso, de que no comprendes bien el proceso, el trabajo o que no conoces la empresa.

9. Evita preguntar cosas personales al entrevistador

La entrevista no es un lugar idóneo para conocer la vida personal del reclutador, evita hacerle preguntas íntimas o que salgan del ámbito laboral.

No le preguntes al reclutador sobre su vida sentimental, sus preferencias políticas o cualquier tema más allá de lo profesional, y evita realizar comentarios o chistes sobre dichos temas.

10. No despedirse

Antes de finalizar, da las gracias por la entrevista y pregunta cómo irá el proceso de selección y si saben cuándo podrían tenerte una respuesta sobre los resultados del proceso de reclutamiento.  

Esa clausura permite poner el broche final a la entrevista y será el último punto para que el entrevistador te considere apto para el trabajo.

Ahora ya sabes lo que debes evitar en las entrevistas de trabajo. Aunque como siempre la práctica y la preparación es el mejor consejo que te podemos dar.

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