Podcast Con Talento: El regreso a una nueva realidad: “Si eres bueno inspirando, entonces vas a llevar a tus equipos a donde tu quieras”

Juan Manuel Juárez

Sin duda, parte del reto que tenemos con esta modalidad de trabajo remoto que hemos adaptado en las últimas semanas es el poder mantener motivados a nuestros equipos, el tener la capacidad de concienciarlos de que sin el esfuerzo de cada una de las personas que conforman una empresa, simplemente las organizaciones no existirán y no resistirán.

Juan Manuel Juárez, Coach de negocios experto en liderazgo y fundador de LID Centro de Liderazgo hoy nos da las claves para poder mantener motivados a los equipos de trabajo vía remota, pero sobre todo, para prepararlos para la vuelta a una normalidad que puede llegar a ser una dimensión desconocida para todos.

Hola Ale, qué gusto escucharte, gracias por la invitación y gracias a todos los que nos están escuchando, estoy a tus órdenes.

Parte de la labor que tú has ejercido a lo largo de tu carrera Juan Manuel, es justamente el encaminar a los líderes, el darles luz a esas personas que están a cargo de darle dirección a las empresas y a las personas que las conforman. Hoy vivimos una realidad en la que hemos tenido que reinventarnos, en la que hemos tenido que vivir un cambio de piel y a mí me gustaría empezar esta entrevista preguntándote ¿cuáles son esas best practices que deben ser parte fundamental de un plan de motivación en una etapa como la que estamos viviendo hoy, donde nuestros equipos han tenido que trasladarse a sus casas y tienen que trabajar desde la distancia?

Te cuento que en mi experiencia nos ha tocado a todos esta parte del confinamiento, nadie está exento de los cambios que están ocurriendo, por supuesto cambios que nadie se esperaba y que a todos nos tomó por sorpresa y ahora casi que la tecnología se ha vuelto el gran salvavidas para todas las empresas y al mismo tiempo también, la gran sorpresa de que nos creíamos muy metidos en tecnología y a la mera hora si bien nos va, podemos usar Zoom y párale de contar.

Creo que algo que le está pasando mucho a los líderes es que se enfrentaron de golpe como un término que veníamos manejando desde hace algunos años que es el home office, pero nadie se lo esperaba así: un home office de 40 días. Estaba coacheando a un equipo de laboratorio médico hoy en la mañana y me decían que están desde el 18 de marzo confinados, es decir, llevan 45 días metidos en su casa haciendo home office todos los días.

Esto para los líderes de los equipos se ha vuelto una cosa súper desafiante, todo un reto, porque no sólo es mantener motivado al equipo, sino también, mantenerse motivados ellos: ¡vaya! Aunque tengas un nivel jerárquico más alto, pues también te da flojera en la mañana, también te choca tener que una videollamada para arreglarte y tener que ponerte una camiseta cuando has estado en pijama todo el día, también la autogestión de la agenda y la autogestión de las prioridades son todo un reto y no sólo eso, sino que a muchos líderes les genera una desconfianza altísima tener a su gente lejos, porque no sabe si están trabajando realmente, porque no sabe si están perdiendo tiempo o sienten que la empresa está perdiendo dinero cuando trabajamos a distancia.

La verdad es que culturalmente no estábamos preparados para el home office, esto es una realidad, aunque es un término que hemos usado desde hace muchos años, yo personalmente siempre he pensado que el home office no está diseñado para una cultura como la mexicana, justo porque hay dos grandes errores:

  • Los líderes no confían
  • Los colaboradores no se hace responsables

Imagínate esa combinación, un líder que te necesita sentado para que pueda confirmar que estás trabajando, y por otro los colaboradores que nos volvemos súper ágiles para engañar a nuestro jefe para decir que hacemos cuando en realidad no estamos haciendo tanto como podríamos. Me ha tocado coachear gente en una cafetería y saca su computadora y la computadora tiene un Diurex pegado en la pantalla en la cámara y le pregunto ¿por qué tienes una cinta adhesiva en la cámara? Y me contesta “Es que cuando tenemos videollamada en la oficina cuando hago home office tapo la cámara para que no me puedan ver y yo le dije al de sistemas que se descompuso mi computadora y así no tengo que arreglarme, no tengo ni siquiera que estar presente cuando estamos en una videollamada porque me puedo parar a la cocina a seguir comiendo y la gente no me ve, sólo pongo mute y de vez en cuando lo prendo y digo si estoy de acuerdo”.

El asunto es que la autogestión es el reto en el que estamos actualmente. En el confinamiento la responsabilidad personal lo es todo, ¿sabes? Porque nadie te está viendo, no estás expuesta; entonces puedes mentir, puedes pasar todo el día sin hacer nada, puedes estar en pijama, puedes hacer lo que tú quieras, o puedes ser hiperproductivo.

La verdad es que este tiempo está buenísimo para aprovecharlo, para crecer y para volverte la mejor versión de ti, si te subes a un tema de responsabilidad personal. Hablando de best practices, hablando de lo mejor que pueden hacer en este momento los líderes, yo te diría que el primer punto por reflexionar es que motivar a otros es imposible. La motivación siempre es interna, lo más a donde puedo enseñarle a un líder a trabajar con su equipo es a inspirar a su equipo, a través de ciertas habilidades conversacionales los líderes podemos llegar a inspirar a otras personas para que esas personas se motiven y entonces empiecen a dar un mejor desempeño, un mayor esfuerzo a lo que se esté pidiendo.

E inspirar a las personas tiene su chiste, no es nada fácil. Lo hemos visto muchas veces en películas norteamericanas donde el coach un minuto antes de que acabe el partido reúne a todos y les dice unas cuantas palabras y se avienta un discurso de dos minutos y la gente grita de emoción y sale y gana el partido, pues si, literalmente eso es inspirar a otros.

 Ahora, ¿ qué dijo en esos dos minutos? Ahí es donde se dividen los buenos líderes de los malos, en que seas capaz de formular ideas de una manera que siembre semillas en las mentes de tus colaboradores, hacer preguntas, usar metáforas, apoyarte con anécdotas sobre lo que estás diciendo, ponerle un buen encuadre a lo que vas a decirles para que se enmarque bien la idea que quieres mandar. Todo esto se llama lenguaje hipnótico, es una de tantas habilidades que hay en la programación neurolingüística y es una de las habilidades avanzadas de la programación neurolingüística.

Lenguaje hipnótico es literalmente la habilidad de llevar a otros estados de ánimo a otras personas a raíz de una conversación. Si tu puedes poner a otra persona en otro estado de ánimo, esa persona se va a motivar. Todos somos capaces de llevar a otro estado de ánimo a las personas, a veces lo hacemos sin querer, momentos como “Mi vida te tengo que decir algo, pero no te vayas a enojar”.

Y la persona pudo estar viendo la tele o estar haciendo lo que quieras y tú le pones esa frase antes de cualquier noticia y la persona ya empezó a enojarse, eso es llevar a una persona a una emoción particular, ahora úsalo de una manera favorable y lleva a las personas a un estado de ánimo útil. Los encuadres son esas frases que te permiten llevar a la persona a un estado de ánimo particular, o te permiten acomodar a la persona para que escuche mejor lo que le tienes que decir.

Si eres bueno inspirando, entonces vas a llevar a tu equipo a donde tu quieras. Literalmente la fórmula número 1 en el liderazgo es la inspiración, la motivación viene por consecuencia, la motivación viene con la moneda con la que te regresan tu cambio tus colaboradores, pero tú lo tienes que inspirar. Si me permites concentrarlo en dos orientaciones particulares de un líder es:

  1. Alta exigencia
  2. Alto reconocimiento

Si un líder capaz de tener un discurso que se mueva en estos dos niveles, es decir por un lado retar continuamente a las personas para que den lo mejor de sí, no dejarlos que descansen, no dejar que se confíen, no dejar que bajen su desempeño. Esa es la alta exigencia, no tiene que ver con rudeza, no tiene que ver con regaños, no tiene que ver con pegarle en la mesa o escupirle a la gente. La alta exigencia es mantener estándares altos, mantener esas reglas muy claras y luego hacer que se cumplan esas reglas si alguien las rompe.

Y se fortalece desde un discurso exigente, el decirle “yo no te voy a dejar que me des menos de lo que me has dado siempre”, el decirle “ a ver cada vez que te felicito es porque me sorprendes, entonces por favor sorpréndeme hoy otra vez” ¿ sabes?, hay que jugar un poco con las palabras para que las personas de verdad se conecten en un ánimo de alta exigencia.  Cuando un líder es bueno contigo y cuando es generoso contigo y te exige cosas, de inmediato las cumples, es decir, la relación se vuelve de ida y vuelta.

Y por otro lado el alto reconocimiento, el descubrir que hay pequeños éxitos todos los días en todos tus colaboradores, así hayamos tenido nada más una conversación a lo largo del día, tenemos pequeñas victorias, tenemos avances, tenemos porcentajes que hemos alcanzado, tenemos ciertos resultados parciales. Ser capaz de ser un buen reconocedor, un buen celebrador de tus colaboradores.

Alguna vez dí una conferencia para Cinépolis y le dije a la gente “ Piensa en esto: cuando tu estás en un estadio de futbol viendo a tu estrella número 1, al equipo al que tu le vas y ese jugador va a tirar un penalti imagínate cómo te le quedas viendo, cuál es la vibra que tú le estás transmitiendo a ese jugador, es el jugador estrella, es el mejor delantero de tu equipo y si mete ese penalti va a ganar el campeonato, piensa como está ganando la victoria ese personaje. Ahora piensa que ese personaje mete el gol, ahora cuéntame cómo vas a reaccionar después de que meta ese gol”. En realidad, su victoria es súper parcial, pero te vas a deshacer en gritos, en aplausos, vas a sacar banderas, lo vas a amar toda la vida porque lo hizo muy bien en el momento en el que lo tenía que hacer muy bien. Eso es ser altamente reconocedor, eso es lo que tienes que hacer con tus colaboradores, celebrarles cada gol como si hubieran ganado un campeonato.

Pero ahora imagínate que este jugador que es tu ídolo no mete el gol, falla. Imagínate que estás con la misma intención positiva desde tu mente, estás mandándole las mejores vibras, el jugador se concentra, se alinea, está listo para tirar, da tres pasos y se resbala y el balón sale para quién sabe dónde y no mete el gol. ¿cómo le hablarías tú a ese jugador? Y te apuesto que todos, primero que nada, pensarían en palabras de aliento, pensarían en “tranquilo no pasa nada, en la próxima ganaremos, cuentas conmigo, sólo fue un mal día”, eso es ser un buen reconocedor.

Hablándolo ahora en términos laborales, eso es justo el gran error que le pasa a la mayoría de los líderes que yo coacheo, no saben reconocer el fracaso, no saben celebrar aún cuando hay fracaso. Cuando hay fracasos, se dejan ir, se descosen en frente de sus colaboradores, casi que son el peor aborto del infierno, casi que “cómo es posible, eres un gusano”, se los quieren comer vivos; ¿ por qué? Porque falló ese gol: “no es posible, nada más tenías que meter ese gol”.

A ver: no, pongamos pausa. A una persona que tú admiras, a una persona con la que tu quieres ser generoso, a una persona a la que quieres que crezca y quieres que siga adelante, nunca le hablas así. El problema es que muchos líderes no se han dado cuenta que son los principales desarrolladores de su gente.

No es sólo motivar cómo echar porras; también es desarrollar a los equipos, porque nadie estaba preparado para enfrentar esta contingencia y como líder nos tenemos que hacer cargo de aprender rápido mejores habilidades conversacionales porque hoy el video lo es todo, porque hoy una computadora lo va a hacer todo y aquí yo te diría lo que le digo a todo el mundo: “busca un coach”, lo mejor que puede hacer es entrenarte en términos de habilidades conversacionales, o mejor aún certifícate como coach porque esos entrenamientos justamente te ayudan a entrenarte en temas de escucha, acompañamiento, preguntas, ayudarle a otra persona a reflexionar, te permite ganar más habilidades en este sentido.


Hay una cuestión de la que muchas personas hoy en día, con esta situación que estamos viviendo, con este periodo de confinamiento, con este periodo en el que hemos tenido que iniciar una etapa de introspección de alguna manera, también se nos ha olvidado un poco el hecho de hablar un poco de todo aquello que pudiera venir cuando la normalidad llegue a tocarnos la puerta, es un momento que va a llegar inevitablemente y aquí me gustaría preguntarte ¿ cómo es que un líder tendría que preparar a su equipo para este proceso de reinserción que vamos a vivir de manera inevitable?

Mira, se lo digo a todas las personas con las que platico, cuando regresemos a la normalidad —quién sabe qué va a ser esa normalidad—, pero cuando regresemos ahí, nada más va a haber dos tipos de personas: las que aprovecharon su tiempo y las que no. Los que ya se chutaron todas las series de Netflix y de todos los demás sitios donde puedes ver series y los que se pusieron a estudiar en línea, los que practicaron un idioma, los que hicieron ejercicio. Nada más va a haber dos tipos de personas y se te va a notar: se te va a notar en la mirada, en la conversación, en la felicidad por regresar, se te va a notar en todo.

Creo que lo primero es que nos tenemos que preparar ya para cuando regresemos, independientemente de la fecha. Eso significa construir rutinas saludables todos los días y aprovechar el tiempo que nos está brindando este confinamiento, tienes tiempo para leer, pero fácil esta es la fórmula que yo le propongo a todos mis clientes:

Lee nada más 10 páginas por días, agarra un libro y lee de la 1 a la 10 aunque sea introducción y agradecimiento, el título y todo esto y mañana lee de la 10 a la 20. Esto implica que si tu libro tiene 50 páginas en 15 días lo lees y si tiene 390 páginas en 39 días lo lees, ya llevas más de 39 días de confinamiento. Imagínate la belleza de poder leer todos los días 10 páginas, imagínate la cantidad de libros que leerías en 6 meses. Esto exactamente igual si nos ponemos a hablar de ejercicio, con que hagas 20 sentadillas, 20 lagartijas, 20 abdominales diarias —te lo dejo barato—, imagínate el cuerpazo que todos tendríamos en 6 meses. Igual que si decides estudiar algo en línea y decides empezar a ordenar tu celular, tu computadora, tu mente, tu casa, tu closet.

Hay un montón de buenas rutinas que podríamos tener en medio de este confinamiento, eso te diría que es lo primero en donde yo enfoco a la gente, no pienses en cuando llegues a la normalidad, piensa en cómo vas a llegar ahí, piensa cuáles son los pasos que tienes que dar para poder llegar a esa normalidad.

Punto número 2 es muy probable que la normalidad que recordamos ya no exista, que cuando regresemos tengamos algunas normas de convivencia muy diferentes que nos van a tomar por sorpresa, quizá no vamos a poder regresar a tener un estadio de fútbol lleno como lo habíamos tenido, quizá el cine tendrá que mover sus butacas para distanciarlas un poco, ¿ yo que sé?

Si hoy con esta epidemia estamos dando vueltas y vueltas y tratando de improvisar respuestas, ahora imagínate cuando regresemos, va a ser una cosa de locos o cuando nos avisen que la epidemia se volvió a detonar, o cuando nos avisen que nos vacunemos y que es una cosa que es experimental, ¡yo qué sé!. La normalidad como la conocemos no va a existir, entonces yo creo que lo mejor que podemos hacer para prepararnos es trabajar en nuestra resiliencia, es decir, dos habilidades concretas:

  • Aceptación total de lo que llegue
  • Reabastecimiento rápido de energía

Porque si lo que llega no te gusta, capaz que cuando regresemos a la realidad perdemos nuestro trabajo, capaz que cuando regresemos a la empresa en la que trabajamos nos dicen ¿ qué crees?  Ya no hay espacio para ti ¿ por qué?, porque hay un recorte de personal porque hay una crisis terrible.

El reabastecimiento es todo un trabajo personal para recuperar energía después de un golpe, después de una decepción, esa es la resiliencia y todo esto tiene que ver con templanza. Y mi maestro me enseñó hace muchos años que la templanza se practica en momentos de paz, no en el momento de la crisis. Cuando llegue la crisis vas a necesitar templanza, pero ahí no la vas a poder cultivar,  la tienes que cultivar en momentos de paz y este confinamiento es un momento de paz, es un momento de silencio. Si no me crees cúbrete muy bien y sal a la calle y escucha el silencio; no importa en que ciudad vivas, hay silencio y no tienes que salir a la calle, puedes asomarte por una ventana y vas a escuchar silencio. Ahora lo que tienes que hacer es apagar tu tele, dejar tu celular del lado, dejar tu computadora un ratito y escuchar el silencio que hay en tu mente y empezar a trabajar en tu resiliencia, en tu templanza. Es paz interior y esto se trabaja desde tres aspectos:

  1. Hacer ejercicio constantemente
  2. Reír y hacer reír a otros
  3. Meditar

Esas son las tres actividades que más enfoque te pueden ayudar, que más a nivel químico te van a ayudar a bajar los niveles de estrés que estamos viviendo en el confinamiento. De ahí a reinsertar a las personas, yo te diría que tenemos que tener muchas conversaciones ahora y cuando regresemos. Porque es a través de conversaciones como los líderes desarrollan a su gente, escucharlos, tratarlos bien, verificar cómo se sienten, verificar cómo están sus familiares, estar atentos por si perdieron a alguien. Algunos ya comenzamos a perder gente en este confinamiento porque así es la vida.

Tienes que estar atento a cómo regresa tu equipo a nivel emocional y de ahí una de mis colegas hace casi un mes que tuve una videollamada con ella me dijo: “Tranquilo Juan, yo ya tengo mi pintura negra para maquillarme de guerrera, ponerme mis líneas de guerra porque en cuanto nos abran la puerta nos tenemos que comer el mercado”. Y eso es lo que tenemos que hacer todos, prepararnos y estar listos, porque en cuanto nos abran la puerta México va a demostrar que se va a levantar como siempre lo ha demostrado; nada más que esta vez nos tenemos que levantar de varias maneras, entonces a darlo todo, nada de quejarse porque va a haber mucha gente saboteando, pero tenemos que darlo todo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *